domingo, 6 de julio de 2008

Letter from your grandfather

I am proud of you, grandsons!

They silenced my voice
in the flower of my life.
But your blood has my voice
in all of you,
to speak my thoughts again.
I did not know fear in front
of their hate.
I did not know cowardice,
in front of the cowers.
My chest was exposed
to the enemy fire,
but they did not kill mysoul.
My heart, my love,
my concience,
knew right and wrong,
to live in all of you.
My daughter first,
then you and you
and that eternal you.

I am proud of you, grandsons!


MaLuisa

La siesta de los pensamientos

La siesta de los pensamientos


Le dijo; "Se mas ordenado, escribe tus pensamientos diarios, tus argumentos, tus sentimientos, lo que sea, pero produce." Se fue a su cuarto sentándose frente al monitor del ordenador. Miró la pantalla en negro y se quedó mente en blanco. Lo que sucedía a su al rededor, no tenía significado. Siguió con la mirada las agujas del reloj. Las cinco de la tarde. Pensó en Lorca y en Paquirri. Aquellas cinco de la tarde, no tenían sangre, solo modorra en el calor de la tarde. Sintió que repetía la palabra Tarde. Podría escribir algo con sus Cinco dedos, aunque siempre escribía con solo dos o tres. "Eran tres las hijas de Elena, eran tres y ninguna era buena". Pero lo que solo salió de su cerebro a los dedos y a la pantalla, fue "siesta". Y sus pensamientos se durmieron sin haber despertado. Quizá no eran buenos, como las hijas de Elena.


MaLuisa

martes, 10 de junio de 2008

Piedad

Miré desde lo alto y lo ví tan pequeño, tan nadie, tan ruin,
que me arrodillé para que me pidiese perdón,
desde su infinito espacio inerte.
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De color

Nadie sabe por qué lo ataron a aquel árbol. La cuerda era dura y el árbol negro. Su corazón de algodón quedó en la rueca telándo una camisa para cubrir generaciones de incrédulos creyentes. Sus grandes ojos negros, miraron a las nubes grises viendo caer la lluvia del odio y del olvido sobre la tierra roja, que dió base al árbol que lo ataron, hasta no quedar mas que su memoria escrita en este libro.

Yo

Abre la ventana, que se vaya el humo.
Abre el balcón, que se vaya el amor.
Abre la puerta, que entre mi alma desnuda,
sin color, sin ojos, sin miedo,
sin yo.
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Mirar al pajarito!
El fotógrafo dijo al amante
y su mano quedó quieta entre los dos.
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Era de sada,
era de algodón,
era de lana ruda,
¡pero que calor me dió!
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MLuisa

sábado, 24 de mayo de 2008

Sobrelatumba

Llegó el Juicio Final para esculpir en sus torcidas caras la fealdad de las monedas falsas. Solo en las conciencias de los inocentes, quedó grabado en sangre, la culpa de los culpables. Y en su lápida quedó así escrito: "¡Jamás te olvidaremos!"
Amén

Don Ángel

Postguerra.


En el publo aquel había un solo colegio. Era una habitación grande y destartalada que alguna vez había sido pintada de azul claro. Pero entre la suciedad y los desconchones, ya no se sabía distinguir el color. Su techo, con mas de una gotera, dejaba sonar el eco de las gotas de agua que caían sobre un cubo de metal, cuando llovía. El maestro, un hombre de mediana edad y medianas ideas, enjuto y serio, con un puntero en la mano, mas para pegar que para apuntar a la pizarra, hablaba con monótona voz a los pocos niños que, hambrientos, descalzos y con piojos, "tenían la suerte de ir a la escuela" y sentarse en aquellos miserables bancos de madera con pupitre adosado. El salario de don Angel no era paralelo al cielo tampoco, por lo que su raído traje, lo hacía mantenerse derecho para no arrugarlo mas de lo que era posible en su estado de uso. Cuando terminaban las clases, salían los niños corriendo y gritando bajo el sol de la mañana. El único calor que recibían en el invierno. En "la monda" robaban del lomo de los mulos, algunas cañas dulces, para chupar y...¡Hasta mañana si Dios quiere, don Angel!

jueves, 15 de mayo de 2008

Estrella

Llegué con lluvia hasta el jardín de mi miope amigo. Lo encontré agachado sobre el mojado cesped, buscando algo. Le toqué la espalda. Se volvió asustado. Había perdído la vista en la profunda tierra mojada Encogió los ojos levantando la cabeza hacia arriba escuchando mi voz. "¿Perdíste algo?" Le pregunté. "¡Ah, eres tu!" Me respondió. Me agaché a su lado poniendo mi mano junto a la suya y palpando, palpando, encontré dos duros y redondos diamantes unidos. "¿Es esto lo que buscas?" Cogiéndolos se lo puso sobre los ojos, miró a los mios y...Así se hizo la estrella matutina.
Desde entonces brillando, me despierto temprano a su lado.

La carta

Envíame una carta transparente, de esas que son libres y nadie y todos entienden. Una carta sin letras, porque olvidaste al pensar escribir, que laguien esperaba leerla.
Estoy detrás de las montañas y del mar, agazapada, quieta, a la interperie. Mi respiración delata mi lugar y los pajarrácos de cuello pelado, devorarán la paloma que traerá tu carta sin noticias, porqu nadie, ni yo misma, tendrá paz hasta que se lea tu carta, en el Juicio Final.

miércoles, 14 de mayo de 2008

ADN

Le dijeron: "Escribe algo sobre tu lugar"

Miró el horizonte y vió el mar y los montes. Sonrió agradecida. Luego siguió la vista hasta llegar a una pequeña puerta donde habitaba la humanidad. Se quedó pensativa. Tomó papel y pluma y dibujó una lágrima. Puso el papel dentro de un blanco sobre y lo selló con su saliva, sintiendo el gusto salobre de su propio ADN. Se que dó pensativa de nuevo y la mandó por barco para que tardase más.

La noche de los políticos tigres

La niña jugaba en su jardín a los trabalenguas.
Llegó sin equivocarse a decir "tres tigres", pero el de cuatro, la miraba. Se dió la vuelta y vió otro mas. Ya eran cinco. Le empezó el miedo. Todos estaban revueltos en la noche oscura, por lo que no se veían bien los colmillos afilados. Si, todos, todos revueltos en el mismo lugar, donde los tigres se "pillan" unos a otros. ¡Ah, los pilla tigres! Empezaba a amanecer y no podían esconderse más entre la oscuridad de la ignorancia del pueblo donde pururaban. Sacaron sus banderitas. Hicieron sus comidas con sus compinches y hasta llamaron a un buitre para disimular la masacre. El pueblo llevaba en la mano escondído, el papel que el tigre disimuladamete le dió, para poner inocentemente su voto en la urna. Entonces, sacó un mantel blanco, puso los platos sobre la mesa y el vino tinto tambien. Un tigre, dos tigres, tres tigres, cuantro tigres, cinco tigres. Empezó la comida...Cinco tigres, cuatro tigres, tres tigres, dos tigres, un tigre, cero tigres.
El trabalenguas fué dicho y la niña no tuvo mas miedo.

martes, 19 de febrero de 2008

Adiós

Decir adiós es como, poner hortigas en los labios. Como llenar el ánfora vacía para vaciarla de nuevo. Como untar la mano con vaselina y pedir ayuda para salir del abismo debajo de los pies.
Como llenar el piso de alcanfor, para que las polillas no coman tus recuerdos al pisar en otro lugar lejano. Decir adiós es una agonía de esperanza de decir hola.

Waterdrop

Sentimientos

Se me cortó la voz
en medio del olvido.

Esa laguna
que borra el sonido
de la campana libre.
Esa campana que cruje
en el camoanario
de ka expresikón airada,
cortando la lengua
y el chasquido.

Se me cortó la voz
en medio del olvido.

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Bajó al pueblo
quedándose sin aire
en el pulmón herido.
Quedó postrada
sobre la tierra dura,
llorando y llorando
por lo que vió,
oyó y no dijo.

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Escuch'e el horror
del inventado bulo.
Volví los ojos al cielo
escupiendo letra a letra
lo inventado y herido,
formando un círculo
de celosas ranas
que saltaban y croaban,
sacando la lengua
para ofrecersela
a quien la escuchaba.

Así se escribió
el sainete sin sentido.

Waterdrop

lunes, 18 de febrero de 2008

Otoño II

Siguió la música de los orgasmos bajos las hojas secas del otoño, tapándose con ellas hasta el final. Al dia siguiente, volvió al montón de hojas, mas secas aun, oliendolas, palpándolas, deseando llegase el momento estático, el cual ya se había vuelto una adicción de cada tarde. Allí, de rodillas, como el que está frente a un milagro, el viento desparramó por el mundo, orgasmos musicales de color naranja, envueltos en papel de oro blanco, con lazos de seda arrugados por el tiempo y mojados por la lluvia otoñal.
Después, quedóse invisble al placer del hombre.
wd.

Te ví

Te ví amigo mio paseando por el rio. Era manso y tu airado. Había viento y tus pasos iban despacio al camino perdído de la rivera baja. Te seguí. Te ví. Al llegar, sacarte del bolsillo de tu abrigo una pequeña botella de chmpagne y la vaciaste sobre el agua del rio. Entonces, te agachaste y en el cuenco de tu mano, ávido bebeíste. Saqué de lejos una foto, para verte a diario aquí en mi ordenador desordenado. Y aquí estás frente a mi, por la simple razón, de que una nueva (para nosotros al menos), tecnología existe, que me dejame verte sin que lo sepas. ¡Ah, del espionaje profundo! Cuidate como me cuido, de que nadie nos vea...¿Será que no existimos???
wd.