Decir adiós es como, poner hortigas en los labios. Como llenar el ánfora vacía para vaciarla de nuevo. Como untar la mano con vaselina y pedir ayuda para salir del abismo debajo de los pies.
Como llenar el piso de alcanfor, para que las polillas no coman tus recuerdos al pisar en otro lugar lejano. Decir adiós es una agonía de esperanza de decir hola.
Waterdrop
martes, 19 de febrero de 2008
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