Le dijeron: "Escribe algo sobre tu lugar"
Miró el horizonte y vió el mar y los montes. Sonrió agradecida. Luego siguió la vista hasta llegar a una pequeña puerta donde habitaba la humanidad. Se quedó pensativa. Tomó papel y pluma y dibujó una lágrima. Puso el papel dentro de un blanco sobre y lo selló con su saliva, sintiendo el gusto salobre de su propio ADN. Se que dó pensativa de nuevo y la mandó por barco para que tardase más.
miércoles, 14 de mayo de 2008
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