lunes, 18 de febrero de 2008

Otoño II

Siguió la música de los orgasmos bajos las hojas secas del otoño, tapándose con ellas hasta el final. Al dia siguiente, volvió al montón de hojas, mas secas aun, oliendolas, palpándolas, deseando llegase el momento estático, el cual ya se había vuelto una adicción de cada tarde. Allí, de rodillas, como el que está frente a un milagro, el viento desparramó por el mundo, orgasmos musicales de color naranja, envueltos en papel de oro blanco, con lazos de seda arrugados por el tiempo y mojados por la lluvia otoñal.
Después, quedóse invisble al placer del hombre.
wd.

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