martes, 10 de marzo de 2009

A la edad (Recordando la viejecita de los viernes)

A la edad.


Se puso un traje blanco como jazmín temprano.
El viento lo rasgó.

Se puso otro amarillo como rosa de té.
La lluvia lo mojó.

Rojo como la sangre, como las flores era,
crepúsculo rosado de pasión y de seda.
Y el sol lo quemó.

Negro como la noche crespones fué cosiendo,
la mano ya cansada no los pudo tomar.
¡Oh, ven tu, descarnada amiga con tu espada afilada
y de una estocada, ayúdame a vestir!

ML

A los amantes ahogados en Málaga

A los amantes ahogados en Málaga

I se te llevó la mar, mi vida, como tus besos y entre la espuma y las olas, quedó tu corazón muerto.

Aquella tarde en la mar, no había olas, había espejos. El sol marino que sigue las gaviotas de lejos, ceñía faja de estaño con rojos extraños refrejos. Nupcial capa de azabache era la red que tendieron, entre lo verde del mar y el azul de aquellos cielos. Escamas de luna tuvo nuestro barquito pesquero, barquito de mis amores, cuna que fue de tus sueños. Y se lo llevó la mar, mi vida, como tus besos.

Saliste como otras tardes cantando y un tanto risueño, tu fuerte mano pusiste alrededor de mi cuerpo y eterno abrazo de agua, partió tu barco y mi pecho. Para mi ya no hay mar, ni estrellas hay en los cielos, ni florecen los rosales en los macetones viejos y mis ojos ya sin verte, no tiene más llanto en ellos.

En esta tarde quebrada en el dolor de mi pecho, piso la arena que esconde en lo profundo tu cuerpo, agua tranquila y callada, que ya me va sumergiendo. Voy a buscarte, mi amor, voy a dormir en tu lecho y a etrnizar el abrazo que me diste en el puerto. Ya se me lleva la mar, mi vida, como tus besos.

ML