martes, 10 de junio de 2008
De color
Nadie sabe por qué lo ataron a aquel árbol. La cuerda era dura y el árbol negro. Su corazón de algodón quedó en la rueca telándo una camisa para cubrir generaciones de incrédulos creyentes. Sus grandes ojos negros, miraron a las nubes grises viendo caer la lluvia del odio y del olvido sobre la tierra roja, que dió base al árbol que lo ataron, hasta no quedar mas que su memoria escrita en este libro.
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