Llueve, llueve y el viento se para en los tejados a roncar su pesadilla de sueños. La tierra da a luz espinos en los árboles secos y la muerte anda por las desnudas casas y los campos. Un fusil se filtra entre la escarcha de las rotas paredes, donde las voces de los hombres sellaron el silencio. La canción del pájaro y las hoces no se escuchan porque la tierra tiembla. Los viejos cuentan las historias de ayer y sus ojos brillan con una lágrima azul, mientras sus manos tiemblan. En la mezquita los hombres rezan por los que se fueron, por los que se irán. Un perro flaco duerme moviendo a intérvalos la cola, soñando con el que a morir fue...Su amo.
ml
lunes, 11 de enero de 2010
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